Recursos legales para un persona que sufre Ludopatia y su familia por Bayta Diaz

Adicciones sin sustancia en psicología jurídica

Ma Bayta Díaz Rodríguez
Psicóloga Forense
Psicóloga de la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL)

La principal característica de la Ludopatía y otras adicciones sin sustancia, también conocidas como adicciones sociales, es que no existe una substancia cuya química esté directamente relacionada con el abuso y dependencia. De hecho, cualquier conducta puede ser susceptible de convertirse en el objeto de adicción siempre y cuando esta se desarrolle siguiendo los patrones de comportamiento típicos de las adicciones, a saber: deseo intenso, tolerancia, síndrome de abstinencia, recaídas, modificación del humor o estado de ánimo, dificultades a nivel afectivo, familiar, social o económico derivadas de esta conducta.

Actualmente existen numerosas adicciones conductuales reconocidas, algunos ejemplos: Ludopatía (adicción a jugar o juego patológico); Adicción a la bolsa; Vigorexia (adicción a actividad física); Adicción a las compras (oniomania o compra compulsiva); Adicción al sexo; Adicción al trabajo; Adicción a la pornografía; Adicción a Internet; Adicción a nuevas tecnologías, etc. aunque todas ellas presentan una serie de características comunes. Para empezar, la mayoría suelen ser conductas por si mismas reforzantes (a nivel económico, autoimagen, estatus social, necesidades afectivas, etc.); esta actividad se convierte en la más importante en la vida del individuo y domina sus pensamientos, sentimientos y conducta. El comportamiento se repite de forma “compulsiva”: aparecen síntomas de malestar previos y alivio cuando se realiza; se suceden intentos fallidos de controlar o reducir la conducta, seguidos de sentimientos de culpa y malestar relacionados con la falta de control sobre la adicción.

Estos trastornos pueden aparecer por si solos o como problema asociado a otros problemas psicológicos, pero son susceptibles de mejorar con el tratamiento adecuado, siendo el principal objetivo de la intervención la abstinencia de la conducta, que en el caso de la ludopatía se pretende que sea total y permanente, mientras que en otro tipo de adicciones (sexo, compras, Internet, etc.) se busca el control consciente de la conducta a largo plazo. Para lograr el éxito en la rehabilitación es recomendable la utilización de diversas técnicas de intervención, en la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL) confiamos en un abordaje global de la adicción y nos valemos de técnicas cognitivo- conductual, sistémicas y dinámicas en la intervención individual, los imprescindibles grupos de autoayuda y, en caso de ser necesario, la derivación para recibir tratamiento farmacológico.

A pesar de ser un problema psicológico que responde bien a la intervención, en ocasiones la adicción conductual, particularmente la ludopatía, tiene consecuencias a nivel laboral, familiar y económico que requieren atención jurídica. Dependiendo de la naturaleza de estas consecuencias, podemos recurrir a diferentes ramas del derecho: Desde el derecho penal (referido al concepto de imputabilidad en casos de robo, hurto o estafa) y desde el derecho civil (en caso de requerir la incapacitación a nivel económico, basándose en el concepto de prodigalidad).  En cuanto al proceso de Incapacitación, el Artículo 200 del Código Civil recoge que “Son causas de incapacitación las enfermedades o deficiencias persistentes de carácter físico o psíquico que impidan a la persona gobernarse por sí misma”. En la mayoría de los casos no es necesario recurrir a una medida tan drástica y aversiva para las personas como privarle de su capacidad de obrar, solo en los casos más graves, que no responden o no consienten la necesaria terapia, y que resultan un peligro para su patrimonio o el de su familia. En el ámbito jurídico, este comportamiento se recoge en la figura del PRÓDIGO: persona con una conducta socialmente reprochable que de modo habitual pone en riesgo su patrimonio en perjuicio de su familia más cercana (cónyuge o quien esté en una situación de hecho asimilable, ascendientes o descendientes). Pueden ser muchas las causas de una conducta pródiga, en derecho civil es imprescindible para el establecimiento del concepto los siguientes elementos: gasto excesivo, desproporcionado (elemento cuantitativo); gasto inútil, injustificado (elemento cualitativo) y gasto habitual (elemento cronológico).

El objetivo de la declaración de prodigalidad es la privación moderada de la capacidad de obrar, es una incapacitación aunque restringida: sólo afecta a determinadas aéreas de actuación, básicamente a la administración de sus bienes y economía (acceso a cuentas, contraer deudas o créditos, venta de propiedades), funciones que tendrán que ser desarrolladas por otra persona que será denominado curador. Se establece de esta forma un sistema de protección para el incapacitado conocido como CURATELA, cuyo objetivo es proteger sus intereses económicos, las funciones concretas a desarrollar por el curador deben ser descritas por un juez.

Cuando nos enfrentamos a un proceso penal consecuencia de un acto delictivo es necesario establecer la RESPONSABILIDAD PENAL de la persona. Esta se basa en dos conceptos fundamentales: el elemento cognitivo (ser capaz de entender la ilicitud (ilegalidad) del hecho) y el elemento volitivo (ser capaz de actuar conforme a esta comprensión). Dependiendo de estas dos variables quedaría afectada la responsabilidad bien como eximente (no es posible sancionar) o atenuante (la sanción se reduce) tal y como queda recogido en los artículos 20 y 21 del código penal. Es necesario, por tanto, establecer una relación entre el presunto delito y la sintomatología presente del trasgresor en el momento de la comisión del mismo. En el caso concreto de la ludopatía está recogido como criterios diagnósticos cometer actos ilegales (hurtos, robos, estafas, etc.), los intentos repetidos sin éxito para controlar, reducir o parar el juego y la existencia de un malestar clínicamente significativo si no se lleva a cabo la conducta. Sin embargo, el jugador patológico es plenamente consciente de que está llevando a cabo conductas legalmente sancionables, si bien puede desarrollar distorsiones cognitivas que le dificultan valorar adecuadamente su situación y actuar en consecuencia, no existe una ruptura con la realidad, por lo que el elemento cognitivo estaría conservado. No así el volitivo, la propia naturaleza del trastorno comprende la falta de control sobre una conducta concreta: el juego y gran parte de las actuaciones relativas a este comportamiento.

Las adicciones conductuales y en especial la ludopatía, son problemas psicológicos que pueden generar graves consecuencias para el afectado y su entorno, por lo que recomendamos siempre acudir a un profesional. En caso de tener que enfrentarse a problemas legales, un informe pericial psicológico elaborado por un especialista puede ser de gran ayuda.

Por Bayta Diaz
http://www.estudiodepsicologiaforense.es

Recuerda que en Apal tenemos dos psicologas espercializadas en Informes perciales ademas de Bayta Díaz ; Maria Puerto campos http://www.psicologiapuertocampos.es

Un comentario sobre “Recursos legales para un persona que sufre Ludopatia y su familia por Bayta Diaz

  1. Gracias;por concientizar a much.as personas ;que en la mayoría de los casos
    La soledad y la falta de información ;los lleva a entrar.sin pensar lo difícil de
    salir .de tan tormentosa situación .

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