La recuperación de la confianza de los amigos y familiares de un persona que se está tratando de Ludopatía.

La familia y los amigos desean tanto como el propio afectado por la ludopatía, poder recuperar la confianza cuanto antes.

Pero esta confianza tarda mucho en restablecerse, y además puede ser contraproducente. Es cierto que nuestros nuevos asociados están deseando demostrar a los familiares y amigos que esta vez su propósito es firme. Pero para estar realmente preparados hay que recorrer un largo camino terapéutico.

Cumplir fielmente con las pautas del tratamiento es lo único que al inicio de la terapia asegura la no recaída. Y además lo que necesitan los seres allegados es  tranquilidad. Cumplir las pautas a rajatabla les da algo de seguridad

Nuestros asociados se pueden sentir frustrados por que ellos sienten que deben demostrar fuerza de voluntad, pero tienen que aprender que la voluntad de un ludopata ante el juego es muy pequeña, y no deben exponerse innecesariamente.

Más adelante y durante el tratamiento se verán en situaciones donde deberán decir NO al juego, pero hay que limitarlas al máximo.
Aprenderán a enfrentarse a ello y lo harán no para demostrar nada a nadie, si no para evitar situaciones dañinas para ellos.

Los asociados al inicio piensan que evitar el juego al máximo no es enfrentarse a la adicción, y en realidad es el paso más duro y más trabajoso que darán. Es la lucha que sus amigos y familiares necesitan.

El objetivo no es recuperar la confianza, la confianza total (sobre el juego) puede ser contraproducente. Lo ideal es convertir la desconfianza en prevención para que sea útil a todos. Para que se convierta por parte de todos en un estado de alerta no angustioso.

La persona que sufre ludopatía, tiene que aceptar que tiene un handicap hacia el juego y que aunque más adelante aprenderá a decir que no, lo más importante es evitar tener que hacerlo.

La confianza a veces no se puede recuperar nunca, y en ocasiones esa desconfianza puede destruir o deteriorar la relación. La terapia no debería ser un medio para recuperar a nuestros seres queridos. Debe ser un medio para mejorar nuestra vida y a través de ello tratar de recuperar esas relaciones.

Pero esto no siempre es posible, y debemos ser conscientes de que no podemos exigir un perdón, una recuperación del cariño. Eso es algo muy personal.

En Apal hemos vivido reencuentros muy emotivos, personas que reestablecen su familia y vuelven a ser felices. Así que queremos daros esperanzas por que realmente es posible.

Si tienes más dudas puedes localizarnos en
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